—¿Pasa algo?
—No, en realidad.
—Entonces…
—¿Entonces qué?
—Tus ojos están tristes.
—Ah, sí, es que tienen ganas de llorar.
—¿Debe pasar algo, no?
—No, sólo se ha acumulado mucho hielo en mi interior y ahora ha comenzado a derretirse.
Me refiero al amor —susurró en voz baja—. Cuando amas a alguien sientes algo aquí —añadió, colocando su mano sobre el corazón de Uri—. Tan fuerte que parece que no puedes respirar. Tan intenso que deseas estar siempre con esa persona y no separarte de ella nunca más.